En dos palabras: por qué la Ley Sinde no protege los derechos de autor

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Para entender por qué la Ley Sinde no cumple con sus supuestos objetivos, es decir defender los derechos de autor, hay que comprender algunas bases del funcionamiento de Internet. Trataremos de explicártelo simple y rápidamente:

Para que una página web esté disponible en Internet, tiene que estar almacenada -o en otras palabras alojada– en un ordenador, al que llamamos servidor.

Cualquier ordenador que funcione 24 horas al día, siete días a la semana y esté conectado a Internet puede ser un servidor. Incluso podría ser el ordenador de tu casa o empresa.

Pero para mayor seguridad, los servidores suelen estar instalados en centros de datos, en condiciones especiales y constantemente vigilados.

En todo el mundo hay empresas que cuentan con servidores en centros de datos para alojar páginas web.

Y cualquiera puede contratar este servicio, en cualquier parte del mundo, porque en Internet no hay fronteras.

Es decir, tú puedes tener tu web alojada en España, en Estados Unidos o en cualquier otro país.

Y podrá ser visitada desde la mayoría de los países del mundo.

Salvo desde algunos países poco democráticos -como China o Irán- que restringen estas visitas.

Si la ley de un país pretende censurar una web, basta con alojarla en otro país para eludir la ley.

Así, si España aprobara la Ley Sinde para cerrar páginas web, bastaría con que estas webs se fueran del país para alojarse en el extranjero y así evitarían el cierre.

Entonces podrían seguir siendo visitadas desde todos los países.

Y si España quisiera evitar que sus ciudadanos las visiten, tendría que hacer lo mismo que hoy hacen China o Irán.

Por eso, estamos en contra de la Ley Sinde y seguiremos luchando por la defensa de los derechos fundamentales en Internet.

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