Las hormigas ayudan a entender a las redes sociales

hormigas pintadas

Investigadores de la Universidad de Arizona han encontrado en colonias de hormigas evidencias que sugieren que las redes sociales funcionan de manera diferente a lo que se creía.

Ya se trate de Internet, Twitter, Facebook o nuestro barrio, estas redes son parte de nuestra vida diaria.

Los científicos hasta ahora creían que estas redes que carecen de un control central tienen propiedades universales que les permiten difundir la información de manera eficiente.

El ejemplo típico es lo que sucede en cualquier comunidad: basta que sueltes algo para que al poco tiempo todo el mundo lo sepa.

Observando las interacciones en colonias de hormigas, Anna Dornhaus y Benjamin Blonder, han descubierto pruebas que desafían la creencia aceptada hasta ahora, es decir que estas redes tienen las mismas propiedades que maximizan su eficiencia.

Redes descentralizadas

Hay muchas redes que no tienen un control central, como una ciudad con mucha gente o Internet con muchos ordenadores. En ellas, cada parte hace lo suyo y entre todas se llega a una función mayor.

Los investigadores eligieron a una colonia de hormigas como modelo de red descentralizada porque está compuesta por  muchos componentes -las hormigas- sin una organización central evidente pero que sin embargo es capaz de funcionar como una colonia.

Creemos, explicó Blonde, que cada hormiga no hace las cosas con un propósito. No va un día y dice: voy a mover esta piedra por el bien de la sociedad. Pero tiene un patrón de conducta que hace que si ve una piedra, probablemente la mueva. Se trata de un mecanismo conseguido a través de miles o millones de generaciones.

Para poder estudiar a las hormigas, los investigadores mantuvieron colonias en nidos artificiales en el laboratorio y pintaron de manera diferente a cada individuo para poder distinguirlo (ver foto).

Luego grabaron en vídeo de alta definición a alrededor de 300 o 400 hormigas realizando unas 9.000 interacciones.

Así los científicos descubrieron que, en contra de los esperado, las hormigas no son eficientes para distribuir información.

Conozco a alguien que conoce a alguien

Su hallazgo desafía el concepto de los seis grados de separación, la idea de que todos los individuos de una red están relacionados a través de otras seis personas. Por ejemplo, conozco a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien y así sucesivamente y a la sexta persona o menos estoy conectado con todas las personas del mundo.

Así sería una red muy eficiente, en la que en sólo seis interacciones la información se extiende a todos los componentes.

Sin embargo, las redes sociales de las hormigas no funcionan así, son menos eficientes y esto podría indicar que otras redes sociales son también menos eficientes de lo que creíamos hasta ahora.

La hormigas caminan al azar, chocan unas con otras y los investigadores consiguieron demostrar que en la colonia el flujo de información es más lento de lo esperado, que no solo no son eficientes, sino que son más lentas que si se movieran al azar, que en realidad se evitan unas a otras.

Según Blonder esto plantea una pregunta:

Si tenemos esta colonia de hormigas que es muy buena sobreviviendo y persistiendo, hay muy buenas razones para pensar que es óptima llevando un mensaje de una parte a otra, pero ¿por qué no lo hace?

Una posible explicación es un concepto con el que la mayoría de nosotros ya estamos familiarizados: si pasas mucho tiempo interactuando, no haces otra cosa.

Otra explicación sería que cada hormiga solo es responsable de su zona y solo se necesita comunicar con otras hormigas de esa zona.

La investigación también muestra la importancia de saber cuándo se producen las interacciones. Si dos individuos interactúan y más tarde uno de ellos interactúa con un tercero, entonces la información de la primera interacción se podría pasar al tercer individuo, pero el tercer individuo no podría transmitir información al primero.

Bloder sostiene que

En algunos contextos es claramente mejor no difundir información lo más rápido posible y entonces surge la pregunta: en qué contexto es bueno ser eficiente y en qué contexto no lo es.

Fuente: Universidad de Arizona. Foto: Benjamin Blonder.

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