Atención al cliente, más importante que nunca

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Cada manaña hago el mismo recorrido a pie y cada mañana compro el periódico. Paso delante de varios kioscos de prensa, pero siempre compro en el mismo. ¿Por qué?

Cuando empecé a hacer este recorrido matinal fui probando uno a uno. Buenos días, saludaba al llegar. Y en la mayoría ni siquiera me respondían. Simplemente esperaban a que tomara yo mismo mi periódico, les diera el dinero y se limitaban a darme el cambio sin apenas mirarme.

Hasta que llegué a un kiosco en el que una señora me dio los buenos días antes de que yo lo hiciera, me sonrió y me dijo:

-¿Qué necesita señor?

Y después de atenderme gentilmente me despidió con un:

-¡Qué tenga usted un buen día!

Desde entonces siempre compro en el mismo kiosco.

Somos muchos los consumidores que apreciamos la diferencia: ante el mismo producto, con igual precio, preferimos comprar a quien nos trata mejor. A mi amable proveedora de prensa le bastó con un saludo y una sonrisa para ganar un cliente. No necesitó invertir ni un céntimo más para obtener una ventaja competitiva. Es un ejemplo a seguir en todas las empresas.

Actualización: en la foto, la amable señora Rosi en su kiosco de la Gran Vía madrileña.

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4 comentarios en «Atención al cliente, más importante que nunca»

  1. Cuánta razón tienes, Jorge. Y es que las relaciones empresariales no se difieren tanto de las personales. Qué poco cuesta ser amable y cuánto se agradece!

  2. Gracias por tu amable comentario, Isabel. Creo que estamos de acuerdo: la cordialidad no nos cuesta nada, hace la vida mejor, facilita el trabajo y además… es rentable

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