
Atención porque un año más, con la campaña de la renta vuelven a aparecer correos electrónicos de estafadores.

Atención porque un año más, con la campaña de la renta vuelven a aparecer correos electrónicos de estafadores.

Cuando pienso en las contraseñas que se emplean en algunas empresas, suelo recordar a una persona que se jactaba de usar la combinación 0000 para las cerraduras de todas sus maletas.

Un equipo de investigadores de la universidad canadiense de Concordia ha desarrollado una nueva e innovadora técnica para determinar la autoría de mensajes de correo electrónico anónimos.
Hace un tiempo te advertíamos que enviar un correo electrónico en el que pudieran verse las direcciones de de todos los destinatarios puede costarte muy caro y hoy volvemos a recordártelo porque han aumentado las denuncias.
Ten en cuenta que para enviar un mailing, tu programa de correo electrónico no es la herramienta más adecuada porque fue hecha para otra cosa, simplemente para gestionar tu correo personal.

Son muchos los responsables de pequeñas empresas cuya clientela habitual está muy cerca -en el barrio o en el pueblo- que creen que Internet no les puede servir para vender más. Pero se equivocan.
Durante el embarazo, los padres hablan de sus hijos en las redes sociales e incluso publican sus ecografías, haciendo que los niños lleguen a Internet aún antes de nacer.
El spam o correo no deseado es un enorme negocio, por eso hay sistemas automáticos que constantemente rastrean Internet en busca de direcciones de correo electrónico.
Ayer hablábamos sobre la importancia de permitir que quienes lleguen a tu web puedan contactarte, hoy vamos a tratar justamente lo contrario, porque hay empresas que intentan facilitar el contacto entre ellas y sus clientes potenciales, publicando las direcciones de correo electrónico de los miembros de su equipo.
Sucede con frecuencia: navegas por Internet, llegas a una web, te interesa lo que te ofrecen, quieres ponerte en contacto con la empresa, pero no encuentras cómo hacerlo.
Lo he visto en webs hechas en Flash, en las que solo al llegar al final de una película aparecía un teléfono.

Casi a diario me encuentro con empresarios y directivos de empresas que tienen más de cuarenta años y proclaman a los cuatro vientos que Internet y las nuevas tecnologías sirven cuando los clientes son muy jóvenes, pero si tienen cuarenta o más conviene olvidarlas.