
Durante muchos años, los derechos de autor se rigieron por el sistema de copyright. Es decir, que cuando alguien quería reproducir una obra estaba obligado a pagar al autor un dinero por haberla creado.
El sistema de licencias Creative Commons acabó con la gestión tradicional de los derechos de autor y abrió las puertas a una nueva manera de hacer las cosas, a permitir que las obras de todo tipo fluyeran libremente, se difundieran libremente.




