
Casi a diario me encuentro con empresarios y directivos de empresas que tienen más de cuarenta años y proclaman a los cuatro vientos que Internet y las nuevas tecnologías sirven cuando los clientes son muy jóvenes, pero si tienen cuarenta o más conviene olvidarlas.


Estás buscado algo en Internet, como casi siempre tienes prisa, llegas a una página y en instantes decides si te interesa o no. Si ves rápidamente algo que te puede servir, ahí te quedas. Pero si no lo ves claro, pasas a la siguiente página.



Hace muy poco hablábamos sobre el