
A nadie se le ocurre llevarse un coche simplemente porque esté en la calle. Aunque sea bonito, tenga las puertas abiertas y las llaves puestas, todo el mundo sabe que tiene un dueño y salvo algunos ladrones que saben a lo que se arriesgan, todos respetamos su derecho a la propiedad. Sin embargo, en Internet no ocurre lo mismo.







